Este es un espacio pedido por mi alma, un cuarto escondido en medio de un mundo muy mio, y que hoy deseo compartir. (Derechos Reservados)

domingo, octubre 09, 2005

" Adivino"


Adivino en mi sombra, el roce de tu espera, adivino el dolor, de una mañana en silencio, adivino el idioma, que entienden mis lágrimas, adivino los segundos, que mueren entre mis manos, adivino los castillos, que se desploman en mi cielo, adivino el ayuno, de tu magia en mis palabras, adivino la ceguera, de no escuchar mi propia alma. Y en las filas de un militante itinerario, alisto corceles en busca de trincheras emocionales, y empuño prosas a mi aprisionante incertidumbre, que se roba las páginas de una novela que no acaba. Y en las islas de un consuelo posfechado, descubro sentencias con acuarelas de luna, y códigos abiertos como sueños imposibles, en arenas de sonrisas, embadurdanas de olvido. Corro siguiendo una huida de quimeras, me abalanzo sobre el precio de una fortuita coincidencia, y derramo fracciones de sol, en la nocturnidad de no encontrarme. Empujo las velas del equilibrio, y subo colinas en pos de frutosos ideales, bebo los sabores de una conquista, y calmo mi sed con una alianza, entre mi alegría y un racimo sereno de esperanzas. (Registrado)

sábado, octubre 01, 2005

"Me detengo"


Me detengo frente al eco de mi soledad, me siento sobre un breve sonido, y camino alrededor del miedo, bordeando mis ansias, mis ganas de corrrer en marcha atrás, y rescatar del pozo del dolor, mi presente. Me sumergo en pasillos de nubes, y salto de sol en sol en busca de ti. Me disfrazo de una lluvia de pinceles, y retrato la distancia como un hoy, retenido en un ayer. Me consuelo con una ruta posible, y retorno al inicio de un nuevo recuerdo, te cuelas en mis senderos y caminamos valles de un viento ilusionado. Me despierto sobre las alas de un rincón perdido, en aquel cosmos de mi mirada ausente, me anuncio en revistas de hojas secas, y aviento otoños al precio de una nueva lágrima. Escogo la lírica de un segundo vivido con intensidad, y sobre las melodías de una caricia silente, me atrevo a tallar el cielo, con la eclipsante forma de tu perfil. Me hospedo en la cintura de una quimera, y esparzo las cenizas de un porqué, en ese abismo de notas incendiadas por inacción, en ese abismo de primaveras ausentes, en ese abismo que trato de borrar, al leerte nuevamente, en ese abismo de buscarte y no tenerte. (Registrado)

 

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